AMO ser scout es lo mejoor <3 kajakajsk lo recomiendo jajajjj
QUE A PASADO LALITER !!??? les juro que llegue y no entendia NADA DE NADA escuche qe hubo chape ?? PORFAVOR ESPLIQUEEEN !! SOLO 10 FIRMITAS PIDOO :))
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------Lali, perdió la mirada en las calles mientras pedía al cielo que se quedara embarazada rápidamente. Ojalá bastara con acostarse con él una sola vez.
El motivo de tal petición no era que le diera miedo el sexo; no estaba en la época victoriana cuando virginidad era sinónimo de desconocimiento. Además, en Río había hablado con niños y niñas que se habían visto obligados a vender su cuerpo para sobrevivir y que le habían contado explícitamente lo que solían pedirles. Si dándole un hijo a Peter podía salvar a uno de esos niños…
El hijo de Peter y ella. De forma inconsciente, Lali se volvió a mirarlo y, al igual que había hecho ella solo unos segundos antes, estaba concentrado en lo que había al otro lado de la ventanilla del coche. Se aclaró la garganta para decirle algo, pero no tuvo oportunidad de hacerlo porque habían llegado a su destino.
—No, no, esto es más que suficiente —protestó Lali desesperada al ver la cantidad de prendas que le había traído la dependienta de la boutique.
Aunque al principio se había visto tentada por el diseño y la abundancia de prendas, ahora sentía una especie de náusea que le recordaba a lo que sentía de niña después de comer demasiado helado. Por muy bonito que fuese todo aquello, su conciencia estaba haciéndola sentir culpable al pensar en la de niños que se podrían alimentar con el dinero que se iba a gastar allí.
Se miró en el espejo para ver los vaqueros que acababa de ponerse. La dependienta le estaba explicando cómo el diseño de aquellos pantalones estaba pensado para ajustarse y resaltar las curvas femeninas y Peter debía de estar de acuerdo porque no dejaba de mirarla; o quizás estuviera pensando que aquellos tejanos eran demasiado sexys para una mujer como ella.
—No me veo con ellos —murmuró ella dubitativa.
—¿Por qué no? —le preguntó Peter extrañado—. A mí me parece que te quedan muy bien.
Pero Lali no vio en él más que un gesto de menosprecio, seguramente porque Gimena siempre vestía a la moda y con ropa muy sexy; debía de estar comparándola con ella, que se sentía incómoda con unos simples vaqueros.
¿Pensaría que vistiéndola de aquel modo iba a resultarle más atractiva más parecida al tipo de mujeres que a él le gustaban?
Imogen nunca olvidaría los comentarios de desprecio que le había hecho Gimena el día de su boda y, quizás esos comentarios habían sido la causa de que desde entonces, siempre hubiera preferido la ropa ancha que ocultara su figura más que resaltarla.
De pronto se dio cuenta de que, hasta que decidió que quería tener un hijo con ella, Peter nunca había mostrado el menor interés físico por ella. Antes de su boda ni siquiera la había besado de verdad… Sin embargo ahora quería comprarle ropa que exaltara sus cualidades femeninas. ¿Por qué? ¿Por qué así le sería más fácil acostarse con ella? ¿Por qué la haría parecerse más a Gimena?
—No —insistió ella dirigiéndose a la dependienta—. Son demasiado caros y no creo que fuera a ponérmelos mucho.
—Nos los llevamos —intervino Peter zanjando la cuestión—. Si es por tu conciencia social —dijo mirando a Lali con una sonrisa en los labios—, déjame que te recuerde que es mi dinero lo que vamos a gastarnos.
—¿Tu dinero? —repitió ella enfadada—. Pues déjame que te recuerde yo a ti que puedo comprarme mi propia ropa. Aunque no era mucho, en Río recibía un sueldo por el trabajo que hacía.
Antes de poder oír aquello la dependienta se había alejado de ellos con total discreción.
—Ya sé que puedes hacerlo —admitió Peter—. Pero creo que un marido puede concederle a su esposa ciertos caprichos.
—Si lo que quieres es darme un «capricho» —respondió ella con soberbia—, hay otras cosas que me harían más ilusión.
—No has cambiado nada, Lali —la sonrisa que había en sus labios se hizo aún más amplia y luminosa—. Me acuerdo de lo sorprendido que se quedó tu padre, y lo furiosa que se puso Gimena, aquella vez que insististe en que, en lugar de comprarte un vestido para la fiesta de Navidad, comprara comida para unos caballitos que habían dejado abandonados cerca del pueblo.
Lali notó cómo se le llenaban los ojos de lágrimas al recordar aquello. A su padre le había encantado que se preocupara tanto por esos animales y al final, ante la insistencia de Gimena, había comprado la comida pero también un vestido horroroso lleno de lazos rosas que había elegido su madrastra sin darse cuenta, o sin querer darse cuenta, de que ya era una adolescente.
Gimena otra vez. ¿Estaría Peter pensando en ella en ese mismo instante? ¿Desearía estar comprándole ropa a ella en lugar de a Lali?
—De todas maneras —dijo antes de que sus pensamientos se apoderaran de ella por completo—, no sería muy lógico comprar ahora toda esta ropa —Peter la miró confundido y ella se sonrojó ante la idea de tener que darle aquella explicación—. Estas cosas son bastante ajustadas y… bueno… probablemente dentro de nada tenga que buscar prendas un poco más anchas —al ver su sonrisa al darse cuenta de a qué se estaba refiriendo, Lali se sintió aún más incómoda.
—Si te refieres a que pronto necesitarás ropa de premamá, tienes razón —asintió sin ocultar cuánto se estaba divirtiendo—. Pero creo que nuestra reconciliación ya va a ocasionar suficiente curiosidad sin que parezca que estás embarazada —entonces la miró de soslayo y añadió con dulzura—: He de decir que me has sorprendido; no pensaba que te apeteciera tanto llevar a cabo nuestro acuerdo.
—¡No es eso lo que quería decir! —protestó ella tan rápido como pudo. No podía creer que se atreviera a bromear con ese tema—. Es solo que no quiero ver cómo tiras el dinero en ropa que…
—¿Te sentirás mejor si te digo que por cada libra que gastes, daré otra a ese refugio?
Lali se quedó boquiabierta pero reaccionó inmediatamente. No quería verlo de aquel modo, no quería recordar lo maravilloso y especial que una vez había pensado que era.
—Eso es soborno —dijo para paliar su momentánea debilidad.
—Bueno, tú decides —respondió él sin darle mayor importancia—. Pero piensa que cuanto menos te gastes en ti, menos recibirán esos niños.
¿Habría algo que no fuera capaz de hacer con tal de salirse con la suya? El caso era que, al salir de la tienda, Lali tenía un vestuario totalmente renovado y un increíble sentimiento de culpabilidad; aunque también pensó en que los niños brasileños iban a disfrutar de una buena cantidad de dinero extra.
—Me imagino que tampoco ahora querrás celebrar nuestras adquisiciones en Soda Fountain —mencionó Peter nada más salir de la boutique.
Por alguna razón, el mero hecho de escuchar el nombre de aquel lugar al que tantas veces había ido con su padre la llenó de una emoción tal que la dejó parada en mitad de la calle. Solo por un instante deseó que las cosas fueran diferentes: que Peter y ella estuvieran haciendo un verdadero esfuerzo por empezar de nuevo y que ese hijo que planeaban tener fuera el fruto del amor y el entendimiento que había surgido entre ellos.
¿Qué diablos le pasaba? ¿Es que la sola mención de Soda Fountain bastaba para que olvidara la traición de la que había sido víctima? No podía ser cierto que fuera una mujer tan débil y vulnerable.
Levantó la cabeza llena de orgullo y respondió con una sonrisa:
—La verdad es que no creo que un tentempié lleno de calorías vaya bien con la ropa tan ajustada que acabamos de comprar.
—Sin embargo yo creo que no te vendría nada mal engordar un poco.
¡Por supuesto que pensaba eso! Giemna era mucho más voluptuosa que ella.
—Bueno, si te sales con la tuya, lo haré pronto —respondió Imogen y, acto seguido empezó a arderle la cara por el rubor.
Peter la miró durante unos segundos esbozando una pícara sonrisa.
—Si eso es una sugerencia…
Lali lo interrumpió al instante negando con la cabeza.
—El día que te sugiera que me lleves a la cama —le dijo con furia—, será…
—Ten cuidado, Lali —respondió él suavemente—. Ya te he advertido del peligro de ponerme a prueba.
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